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EsPeRaNzA cAmInAnDo

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"Así se titula una escultura de Julio López H. que hay en la puerta del teatro Campoamor de Oviedo. Y representa una niña de quince años que, concentradamente, lee un libro mientras camina, cargada de libretas de apuntes, se supone que yendo o volviendo del instituto. Cuando te fijas en ella por la noche, a la sombra de la luz lírica y amarilla de una farola que tiene muy cerca, con el suelo recién orvallado, reflejando su alegre melancolía adolescente, eres capaz de inventarle toda su vida futura, de buscarle un amor, de evitarle derrotas, de protegerla un poco de tanta intemperie como le queda. Esperanza caminando. Hasta el título de la escultura es hermoso.

En esta mañana de sábado con sol de primavera, me gusta imaginarla dentro de quince años, en otras ciudades del norte, con su eterno libro mediado, con su impermeable desabrochado y la cola de caballo, muy seria, paseando su melancolía adolescente.

La pienso sentada en la plaza del Buen Pastor, en la cafetería Ayestarán, de San Sebastián, apurando una taza de chocolate, nata y picatostes, mediando su libro, esperando a un muchacho algo mayor que haya perdido el autobús y nervioso anticipe la hermosa tarea de subirse a sus ojos. Los veo luego caminando por el paseo de la playa de Ondarreta, ella con las manos atrás y su cartera cruzada en bandolera, muy atenta a las aventuras que él no para de relatarle apasionadamente, la sonrisa en los labios de ambos y el nombre de ella en la mirada.

La imagino saliendo de su casa en la plaza de Indauchu, en Bilbao, caminando deprisa y repasando la lección de historia de la que se va a examinar en breve, sin poder concentrarse porque las vacaciones están cerca y viajará con su pandilla un fin de semana al Pirineo y él vendrá. Y podrán sentarse juntos a decir tonterías del futuro, a proyectar viajes y promesas.

La veo sonriente esperando que el Celedón atraviese acrobático, desde la torre de San Miguel, la plaza de Vitoria, el día de la Virgen Blanca. Cantando con su cuadrilla, alegre y confiada.

Puedo situarla en cualquier ciudad de España, de Cádiz a Lérida, de Badajoz a Valencia, en canarias, en Melilla. Como una adolescente de quince años, dentro de quince años, con la melancólica alegría de enseñar toda su edad y la cabeza llena de las historias de adolescentes de esa época. Y la pongo aún con las derrotas que la vida, en ese tiempo, ya va infligiendo, las alegrías que alumbrarán los días que le quedan por vivir hasta que el porvenir la cincele como una mujer de esa época futura.

La intuyo, con la obligación sonriente de conjugar el pasado que oye de refilón ignorándolo como si de la novela que va leyendo se tratara, algo escrito por otros, sin saber siquiera que el día que ella nació, hace quince años, aquel 22 de marzo del 2006, vino con ella la esperanza que trascendía su nombre para convertirse en el anhelo de sus mayores y en la promesa del futuro, en la realidad. Amén."
ARTICULO DE MI AMIGO ANGEL CASTRO, PUBLICADO EL 26 DE MARZO DE 2006 EN UN PERIÓDICO LOCAL

1 comentario

Litri -

Hola Tío. Ya veo lo bonito que es tu blog... ayer día 28 publiqué otro en memoria de Isidoro... busca en el melillahoy.es, hemeroteca, si no lo puedes pillar me aviss y te lo mando

Besos

Ángel